Noticias

El que embarga mal, no embarga dos veces

La actora en un cobro de pesos trabó embargo sobre un automotor, luego amplió el embargo y el juzgado le concedió la ampliación. Pero cuando dejó los oficios a la firma, no se los firmaron porque el bien había sido vendido, y la ampliación no se debía efectivizar aunque esté ordenada.

La Cámara de Apelación de Circuito de Rosario confirmó un fallo del Juzgado de Primera Instancia de Circuito de la 5ta. Nominación mediante el cual rechazaba el despacho de una ampliación de embargo, a un automotor, ordenada por el mismo Juzgado.

El motivo: entre el auto que ordenaba el embargo y el ingreso de los oficios, un tercero había comprado el bien y asumido la medida hasta el monto por el cual se encontraba trabada.

Es decir, a pesar de que la ampliación del embargo sobre el automotor había sido ordenada, la firma del oficio era una instancia distinta en la cual pueden valorarse circunstancias posteriores a la resolución que hace lugar a la ampliación. Para decirlo mejor, la Cámara entendió que el hecho de que una cautelar esté ordenada no implica necesariamente que los oficios deban firmarse.

En este caso puntual la Cámara dijo que era acertada la denegatoria de la efectivización de una ampliación de embargo sobre el automotor que ya ha sido vendido, porque la compradora había asumido la medida hasta el monto por el cual se encontraba trabada.

Por eso, dijo el Tribunal, hay que peticionar  los embargos por el monto de la deuda “con más lo que el tribunal estime para cubrir intereses y costas futuras”.

El acuerdo es el nro. 217 del 2009.

 

 

Compartir la nota:

Comentarios

Otras notas recientes: