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Mi mamá me ama (mi papá no tanto)

La Sala 1º de la Cámara de Apelación Civil y Comercial de Rosario hizo lugar a la solicitud de cambio de apellido paterno por materno realizado por una mujer, quien fundó su pedido en el desinterés paternal del que fue víctima.

Un novedoso fallo de la Sala Primera de la Cámara de Apelación Civil y Comercial de Rosario hizo lugar a la solicitud de cambio de apellido paterno por materno realizado por una mujer mayor de edad.

La actora promovió la demanda tendiente al cambio de su apellido exponiendo como razones que consideraba que el apellido paterno había sido notoriamente deshonrado por todo su entorno, que era conocido el rechazo y desinterés paternal del que fue víctima. Esta situación le generó una gran frustración que padeció durante toda su vida tanto como consecuencia de la situación de abandono como por la falta de conocimiento de su padre, y entendió que el cambio de apellido pretendido le permitiría consolidarse como persona íntegra y en su carrera profesional.

La jueza de 1ª instancia de distrito en lo civil y comercial de la 14ª nominación, rechazó la pretensión sosteniendo que no advertía en el caso elementos probatorios que acreditaren la existencia de “justos motivos” para acceder a la pretensión de modificación del apellido paterno por el materno, de conformidad a lo establecido en el artículo 15 de la ley 18.248.

Apelada dicha resolución, la recurrente consideró que lo decidido en primera instancia lesionaba su derecho a la identidad y la norma del Pacto de San José de Costa Rica que consagra el derecho de las personas a utilizar los apellidos de los padres o el de uno de ello.

El tribunal de alzada manifestó en su fallo que el apellido es la designación común a todos los miembros de una familia y si bien uno de los caracteres principales del nombre, como atributo de la personalidad, es el de su inmutabilidad, que tiende a resguardarlo de cambios no justificados, este no es absoluto.

Se admiten casos, dijo la Cámara, en los cuales puede ser soslayado, en especial, cuando resultan afectados los principios de orden y seguridad que tiende a afirmar o existen razones que inciden en menoscabo de quién lo lleva.

Con este argumento y abriendo un nuevo camino en la interpretación del criterio “justos motivos” del art. 15 de la Ley de nombres, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Sala 1ª consideró suficientemente acreditada la existencia de los mismos e hizo lugar a la demanda.

Parte del decisorio está basado en lo argumentado por la actora y la testimonial prestada por una amiga cercana entendiendo que, tratándose de un asunto relacionado con cuestiones íntimas de la reclamante, los familiares y los amigos –como ocurre también en las cuestiones de familia- suelen ser los testigos más calificados para corroborar las situaciones de hecho que invoca la demandante.

Finalmente, también fueron de peso los dictámenes favorables a lo pretendido tanto por parte de la señora Fiscal como del señor Defensor General de Cámaras actuantes en autos.

Por la Dra. María Candelaria Alegre para ElJurista.net

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