Doctrina

Negación de la deuda e inhabilidad de título: ¿hace falta negar la deuda cuando se interpone la excepción de inhabilidad de título?

Por Maximiliano García Grande

maximilianogarciagrande@hotmail.com

1. Introducción

Doctrina y Jurisprudencia mayoritaria estiman que, en los juicios ejecutivos, es improcedente la excepción de inhabilidad de título cuando el ejecutado no ha negado la deuda que se le imputa. -

Esta postura, que desde ya negamos sostener, esta basada en que el ejecutado, al no negar la deuda, estaría reconociendo una deuda líquida y exigible de dar suma de dinero, la cual constituiría título ejecutivo.-

 

2. Refutación

I. En primer lugar ¿es cierto que el demandado al no negar la deuda esta reconociendo una deuda líquida y exigible da dar suma de dinero?.-

El Código Procesal Civil y Comercial de Santa Fe impone que la única defensa válida del demandado, en los juicios ejecutivos, es oponer excepciones legítimas; es más, enuncia taxativamente esas excepciones en su art. 475. Cuando enumera la excepción de inhabilidad de título, en su segundo inciso, no dice que el demandado deba negar la deuda para que ésta sea procedente. Indudablemente no se puede condenar la omisión de un acto que la ley no exige ni enuncia.-

Sabiamente el Código santafesino –a diferencia del Código ritual nacional- omite a la negativa de la deuda como requisito de procedencia de la inhabilidad de título. Como dice Chiappini la negativa de la deuda es una defensa de fondo, mientras que la inhabilidad de título es una defensa de forma y bien puede darse el caso de que el demandado admita ser deudor pero que la ejecución no sea el medio para cobrar la acreencia (Ver Chiappini, Julio, “Inhabilidad de título y negación de la deuda” en Derecho Procesal Incidental, en coautoría de Hernán Carrillo; Zeus Editora S.R.L., pág. 129. Ver también Costantino, Juan “Excepción de falsedad e inhabilidad de título” en Excepciones Procesales, Jorge W. Peyrano director, tomo I, Editorial Jurídica Panamericana, pág. 329).-

Y ¿por qué se entiende entonces al silencio de negar la deuda como un reconocimiento de la misma? Creemos que es porque hay una confusión entre los actos de oponer las defensas de fondo y de oponer las de forma. Ambas defensas pueden prosperar sin estar indisolublemente unidas.-

 

II. En segundo lugar; suponiendo que nos equivocamos y nos encontramos, cuando el demandado no niega, ante un reconocimiento de una deuda líquida y exigible, dicha deuda ¿es título ejecutivo para dicho proceso?.-

Evidentemente no. Los elementos que hacen a la ejecutividad del título deben concertarse al momento de exigirse su cumplimiento, al momento de iniciarse la acción ejecutiva (preguntamos: ¿de no ser así, qué sentido tienen las medidas preparatorias del juicio ejecutivo?).-

Es discutible, por las razones expuestas anteriormente, pero de entenderse que ante la omisión de negar la deuda, estamos ante un reconocimiento de la misma y con esto ante un título ejecutivo; dicho “título” sería posterior a la iniciación del juicio por lo que debería ser objeto, en todo caso, de otro proceso de ejecución.-

 

III. De todos modos, hay que recordar que la habilidad del título, que se pretende ejecutar, es requisito esencial para iniciar y finalizar un proceso ejecutivo, y que la omisión de negar la deuda no puede suplir dicho requerimiento. Así lo ha entendido inteligentemente la Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en los autos “Benz, Rodolfo R. y otro c. Kugler, Roberto”, 08/05/1995: “La falta de negativa categórica de la deuda no obsta a la procedencia de la excepción de inhabilidad de título, pues tal exigencia no puede anteponerse a los requisitos necesarios para la conformación de un título ejecutivo válido”.-

 

3. El absurdo

A veces, para evidenciar el error de una teoría, es necesario plantear un problema extremo, casi improbable, para observar como la aplicación de dicha teoría nos conduce a una resolución absurda al problema.-

Supongamos que alguien pretende ejecutar un pagaré no vencido. La deuda no es exigible por lo que el título no es hábil para ser ejecutado. Se inicia el juicio ejecutivo y se cita de remate al demandado. El demandado opone la consabida excepción de inhabilidad de título pero no niega la deuda, porque evidentemente una deuda existe. Es absurdo sostener que, si el demandado no ha negado la deuda, debe seguirse adelante con la ejecución, cuando el título no es exigible todavía.-

 

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