Doctrina

Cuando una sentencia favorable no es suficiente

Comentario a fallo por la Dra. Karina Trepat

 

Comentario al fallo "B., L. D. c/ D., S. L. s/ REGIMEN DE VISITAS" 

Adecuado contacto paterno filial – Aplicación Sanciones Conminatorias – Destino de las mismas

 

Sintesis del caso comentado

El padre de dos niños inició por ante Juzgado Civil Comercial de Distrito de la Segunda Nominación de Venado Tuerto demandó contra la madre de éstos, pretendiendo se establezca un régimen de visitas a su favor.-

Argumentó que se encontraban separados y que desde que se dio la separación se le ha hecho dificultoso el contacto con sus hijos.-

La demandada, alegó que el padre se “olvido” de sus hijos; que desde la separación no había visto a los mismos, no por ser ella quien lo hubiera impedido sino que el padre se había despreocupado de ellos.-

Se acordó un régimen de visitas provisorio a favor del padre.

Posteriormente el padre denunció permanentemente el incumplimiento por parte de la madre del régimen de visitas acordado, constando innumerables denuncias policiales en tal sentido.-

La jueza después de oír a las partes, dicto una resolución determinando un régimen provisorio de visitas y fijando penas conminatorias de $500 a cualquiera de los padres que incumplan con el régimen de visitas este proceso.-

Las sumas que se obtuvieran por el incumplimiento por parte de los padres servirán para cubrir necesidades extraordinarias de los menores que no pudieran ser cubiertas por la cuota alimentaria ordinaria y/o extraordinaria establecida en el expediente.

Para así decirlo el tribunal consideró que:

“El interés superior importa un doble juego de derecho del padre no conviviente a mantener un fluido contacto con su hijo y obligación por parte de la madre conviviente de proponer los medios necesarios para que esa satisfacción “contacto” sea la más fluida y conveniente al interés del niño.”

 

Comentario al fallo

He escuchado decir, que un fallo justo es aquel que se ajusta a derecho, es decir donde se aplica todo el peso de la ley… o que los jueces son la boca inanimada de la ley… sin embargo elijo pensar que, tal como lo expresa Bidart Campos, “El Juez es el administrador de la justicia, con ley, sin ley, o contra la ley… porque el valor de la justicia prevalece sobre la ley y nuestra Constitución, y asì lo deja entrever a quienes saben comprenderlo, cuando manda en el preámbulo a “afianzar la justicia”.-

El derecho de familia, en particular, requiere que el magistrado pueda valorar muy especialmente las circunstancias del caso, para que la resolución judicial permita la transformación familiar, a la vez que acompañe el recorrido de sus miembros por su crisis vital.-

El fallo que analizamos, es creativo, y constituye un aporte valiosísimo al Estado de Derecho, a la vez que contribuye a dar confianza a nuestra justicia, tan malograda en estos tiempos, tutelando por sobre los derechos de los progenitores, el “interés superior del niño”.-

La Dra. Cecilia Grosman, en una exposición realizada en la Facultad de Derecho de la UBA, en Junio de 2008, al referirse a las responsabilidades parentales, ha dicho que “ un niño que ha perdido de vista a uno de sus padres, y crece en esas condiciones, es un niño que sufre del “síndrome de la Garza”, porque es educado sobre un solo pie…, y esto es lo que el Magistrado ha tratado de impedir, sanciones conminatorias mediante, pues al privilegio de la convivencia cotidiana con el niño, es necesario correlato el fiel cumplimiento de un adecuado contacto… sea que éste haya sido impuesto por sentencia o acuerdo de partes.-

Respecto de las sanciones conminatorias

En un Estado de Derecho es inconcebible que el Poder Judicial, en ejercicio de la jurisdicción, y dentro de los límites de su competencia, pueda estar impedido de hacer cumplir sus decisiones, o abdique de sus potestades, pudiendo incurrir en tales hipótesis en privación de justicia, por ello la ley de fondo pone a su disposición algunos remedios procesales.-

Así pues, las “sanciones conminatorias" (art. 666 bis CC), constituyen recursos compulsivos que puede implantar el juez a pedido de una de las partes intervinientes en el proceso o aún de oficio, lo que dependerá de las singularidades de cada caso, para hacer cumplir sus resoluciones y que en su esencia constituyen una medida preventiva de efecto psicológico, pero que se puede luego convertir, de acuerdo a la conducta de sus destinatarios en una indemnización a favor del damnificado por la resolución judicial incumplida, en este caso un menor de edad, que goza de una tutela especial a la luz del nuevo paradigma del “ niño sujeto de derechos”, y su correlato legislativo Ley de Protección Integral nro. 26.061 y 12.967 (SF) (2) , que no hacen más que recoger lo dispuesto por tratados internaciones y fundamentalmente la Convención de los Derechos del Niño.- Se trata pues, de medidas que tienden a asegurar la potestad de juzgar, en la que el Estado está vitalmente comprometido, porque se vincula a su propia subsistencia, como organización política que reivindica para sí y lo logra, el imperium o monopolio legítimo de la coacción física, sobre sus habitantes y dentro de los límites de su territorio.

Estas medidas se constituyen en una derivación práctica del poder de hecho de los jueces, derivado de la jurisdicción, cual es la executio, es decir la facultad que tienen los jueces de hacer cumplir sus decisiones.

Así pues los otros elementos que componen la jurisdicción, ( notio, vocatio, coertio y iudicium) serian inútiles si no estuvieran acompañados de este quinto elemento que es el que organiza el cumplimiento de las resoluciones judiciales, evitando que queden en letra muerta (3).-

Parte de la doctrina considera a las medidas conminatorias como “cualquier orden de contenido no pecuniario y con alcances extraprocesales emanados de un tribunal de justicia que tiende a obtener el debido cumplimiento in natura de un mandato judicial primigeniamente desobedecido, a través del concurso de la voluntad del destinatario del mismo y que involucra para el desobediente la amenaza de un desmendro que prima facie podría llegar a ser de mayor entidad que el resultante de persistir en dicha actitud contumaz (4).

Si bien estas medidas tiene carácter excepcional, correspondiendo en principio su procedencia cuando medie una sentencia definitiva firme que no se acata, la materia en cuestión, no obsta a su procedencia, pues los derechos que se pretenden tutelar con las medidas conminatorias, así lo autorizan.

El monto de las astreintes depende del prudente arbitrio del juez y no se mide por la importancia del daño que causa la demora del obligado en cumplir la manda judicial sino por la fuerza de resistencia del obligado, con la novedad que es el mismo Juez quien impone el destino y finalidad que se le dará a las sumas que por tal concepto ingresen, priorizando y jerarquizando una vez màs el superior interés del niño, eje rector de todo el fallo.-

Respecto a las sanciones conminatorias, la Sala Segunda de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de Morón, en causa nro. 49.075 R.S. 206/04), ha señalado que: “las sanciones conminativas -astreintes- son vías de compulsión legítima a las que están autorizados a recurrir los magistrados a fin de conseguir el cumplimiento de un deber jurídico impuesto por una resolución judicial, evitándose de esta manera que los pronunciamientos judiciales se tornen meramente teóricos y por ende la burla a la autoridad de la Justicia “

Por lo que, el conocido activismo procesal, visto como una doctrina que posibilita, en mayor medida que otras la consagración de un derecho procesal de excepción, permite el ajuste de la decisión judicial a las particularidades de la causa, que no pueden ser objeto de los parámetros corrientes (5), especialmente cuando los intereses que se vulneran son los de los niños/as y/o adolescentes.-

No puede perderse de vista, que el derecho de familia, es una de las ramas del derecho que registra índices más elevados de incumplimientos, de allí que el fallo sea ejemplificador, puesto que en algunas oportunidades, una sentencia favorable no es suficiente, para que cese el estado de vulneración de un derecho.-

El Fallo da una respuesta efectiva y eficaz al justiciable, en un todo de acuerdo con los principios de autoridad y economía y celeridad procesal, y ajustado al nuevo paradigma en relación a al infancia.-

CITAS

La autora es Abogada, Directora Instituto de Derecho de Familia del Colegio de Abogados de la Tercera Circunscripcion Venado Tuerto (SF)

[2] Art. 4 ley 12.967 SF

[3] “Principio de autoridad  y sanciones conminatorias en el derecho de familia” por Maria Dolores Aguirre Guarrochena,  ED nro. 27, 20-02-2009.-

[4] “Poderes de Hecho de los Jueces . Las medidas de apremio en general y las conminatorias en particular” Jorge Peyrano pag. 12-13

[5]  “Sobre el activismo judicial” Jorge Peyrano, Doctrina en www. elateneo.org

 

 

 

 

 

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