Doctrina

La imposición de costas cuando el pleito es parcialmente favorable para ambos litigantes

por Maximiliano García Grande

 

 

ARTÍCULO 252: Si el resultado del pleito fuere parcialmente favorable para ambos litigantes, las costas se compensarán o se distribuirán prudencialmente por el juez en proporción al éxito obtenido por cada uno de ellos; pero si la reducción de las pretensiones de una de las partes fuera relativamente insignificante, procederá la condenación total en costas al adversario.

 

1. La distribución de las costas en proporción al éxito obtenido

El artículo 252 CPCC regula que ante éxitos recíprocos (es decir, vencimientos recíprocos si se observa desde la óptica inversa) las costas se distribuirán en proporción al éxito obtenido. Situación ésta que deberá determinar el juez (art. 251 CPCC), que será susceptible de ser aclarada si el Juzgador no se expide sobre las costas (art. 248 CPCC), pero no si impone las costas en forma total a alguna de las partes.

La regla impuesta por la norma en estudio es una consecuencia lógica de lo establecido en la primera parte del art. 251 CPCC.

Éxitos y vencimientos recíprocos acontecen cuando ambas partes obtienen parte de sus pretensiones, la del actor serán sobre la admisión de la demanda y las del demandado sobre su rechazo. Cuando tanto actor como demandado logran que parte de sus pretensiones sea procedente, hay éxitos y vencimientos recíprocos. Si el actor reclama cinco rubros indemnizatorios y el demandado pretende el rechazo de los cinco, habrá éxitos recíprocos cuando se admiten algunos (sobre estos sería el actor el vencedor y el demandado el vencido) y rechazan otros (el actor sería el vencido y el demandado el vencedor).

Hasta ahora no hay mayores complicaciones: en caso de éxitos recíprocos las costas se deben distribuir proporcionalmente.

Ahora bien, no siempre las pretensiones de las partes pueden mensurarse; y en caso que sí puedan, no todas tienen la misma entidad ni valor. En cambio, el porcentaje de las costas siempre es numérico puesto que los gastos y honorarios sí lo son, y para establecer cuánto deberá soportar cada una de las partes deberá acudirse a establecer porcentajes.

Por esto, es criterio unánime que la distribución proporcional de costas no debe realizarse a partir de un criterio meramente matemático sino que debe hacerse a partir de un criterio jurídico. Es decir, el Juzgador no sólo debe evaluar el éxito o vencimiento obtenido, sino la entidad de lo reclamado y su importancia dentro del pleito.

Por ejemplo, no es lo mismo rechazar un rubro indemnizatorio en el marco de un juicio derivado de un accidente, admitiendo todos los demás rubros; que –en un juicio de iguales características- rechazar la pretensión de declaración de inconstitucionalidad de una norma que no regulaba el hecho acaecido, haciendo lugar al resto de los rubros. La entidad de lo rechazado debe ser valorada, entonces, con un criterio jurídico.

 

Deben distinguirse los rubros reclamados (entendiéndolos como distintas pretensiones originadas en un mismo hecho: daño moral, daño físico, lucro cesante, etc.) del monto indemnizatorio de cada rubro. En juicios donde se reclaman distintos rubros indemnizatorios, a los fines de considerar si existieron o no vencimientos recíprocos, debe considerarse que hay vencimientos recíprocos cuando se hace lugar a algunos rubros y se rechazan otros (luego, dependiendo la entidad de los vencimientos, podrán o no reflejarse en la imposición de costas) , pero no cuando se hace lugar a todos los rubros disminuyéndose los montos y el actor dejó supeditado el monto del resarcimiento al criterio judicial.

Este criterio se verá reflejado en los fallos que luego se transcriben.

 

1.1. Jurisprudencia

 “Si la actora reclamó determinados montos indemnizatorios a fin de resarcir los perjuicios materiales y morales sufridos, pero aclaró que esa estimación era sin perjuicio de los que en más o en menos determinara en definitiva el tribunal, no es certero considerar que existieron vencimientos recíprocos si los montos son disminuidos, ya que la sentencia estableció prudencialmente los montos correspondientes a las indemnizaciones pretendidas, si bien en cifras inferiores a las reclamadas, pues la diferencia numérica no obedeció al rechazo de algunos conceptos, sino que dependieron en definitiva del arbitrio judicial, lo que impide aplicar en materia de imposición de las costas el criterio de vencimientos recíprocos.”

Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario, sala 1ª, 04/02/2010, SÁNCHEZ, Marisa Inés c/ EMPRESA 25 de MAYO S.R.L. y otros s/ Daños y perjuicios

 

“Para la determinación que a cada litigante le corresponde en el pago de las costas, debe atenderse a la entidad de cada capítulo reclamado según haya sido acogido o desestimado, pues no debe ser igual al efecto de las costas que se reconozcan todos los rubros o sólo algunos, pero en los supuestos en que el actor ha efectuado una estimación meramente provisional y prudente de cada concepto reclamado, con subordinación al resultado de la prueba o al arbitrio jurisdiccional y el monto acogido en la sentencia resulta inferior al valuado originariamente, cabe interpretar que el real valor litigioso no es el indicado en la demanda sino el finalmente establecido en la sentencia, criterio que se justifica porque la estimación originaria del actor fue condicionada y no lisa y llana, es decir, se subordinaba a factores de cuyo esclarecimiento dependía, desde el inicio, el monto del juicio, no pudiendo considerarse que haya mediado exceso en la reclamación ni diferencia verdadera en lo pretendido y lo acordado puesto que la diferencia numérica carece de significado jurídico desde que ingresó en la litis sólo de modo condicionado e interino.”

Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario, sala 1ª, Ac. n° 463, 24.11.2009, “Travacio, Rodolfo Pascual c. Paternó, Roberto y otros s. Daños y perjuicios”, expte. n° 514/2008

 

 “La distribución proporcional de costas no debe realizarse con un criterio meramente matemático sino que debe primar un criterio jurídico.”

Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario, Sala 3ª Integrada, 20/12/99 - Márquez, Elizabeth A. c/ Provincia de Santa Fe y otro s/ Daños y perjuicio

 

“Con relación al agravio vinculado a que la sentenciante le impuso totalmente las costas no obstante haber acogido parcialmente la demanda, en el caso de autos resulta aplicable el criterio que establece que tratándose de un proceso de índole resarcitoria, en principio el imperio del art. 252 del C.P C.C. en materia de costas cede, en principio, ante el derecho que tiene la actora derivado de la legislación de fondo de obtener una reparación íntegra. Se ha dicho que "predominan los pronunciamientos que consideran que las costas causídicas deben ser soportadas íntegramente por el responsable del daño sufrido, aunque no prosperen íntegramente los rubros resarcitorios pretendidos por el actor..." (en "Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Santa Fe - Análisis doctrinario y jurisprudencial", dirigido por Jorge W. Peyrano, Rosario J, 1996, tomo I, ps. 782 y ss.).”

Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario, Sala 3ª Integrada, 10/04/01 - Stagnita , Roque c/ Banco del Suquía s/ Daños y perjuicios

 

2. La imposición de las costas cuando el pleito que es favorable a ambos litigantes en igual proporción.

Muchas veces he tenido la oportunidad de observar cuando el Tribunal, al resolver un pleito que es favorable a ambos litigantes en igual proporción (es decir, 50 % y 50 %), aplica el criterio de “costas por su orden”. Este criterio es erróneo, veamos por qué.

Como ya se dijo en otra oportunidad, el art. 250 CPCC más que imponer las “costas por su orden” crea la categoría de “deudor de costas” como aquél quien las causó a su propia instancia, sumándose la parte que corresponda a las comunes. Esta es la verdadera definición de la repetida frase “costas por su orden”: que cada litigante debe abonar las costas causadas a su instancia.

Si el art. 250 CPCC crea la categoría de “deudor de costas”, la cual persistirá aún después del dictado de la sentencia, los artículos 251, 252 y 253 crean y regulan la categoría de “condenado en costas” (Hay “deudores de costas” siempre que hay instancia dentro del proceso, pero hay “condenados en costas” una vez que recayó sentencia).

Ya al regularse a los condenados en costas, el art. 252 CPCC especifica que pueden imponerse las costas en proporción a la condena: “Si el resultado del pleito fuere parcialmente favorable para ambos litigantes, las costas se compensarán o se distribuirán prudencialmente por el juez en proporción al éxito obtenido por cada uno de ellos (…)”.

Es decir, ya habiendo condena en costas, pueden imponerse proporcionalmente según el éxito obtenido. Por ejemplo si una parte obtiene sentencia favorable por el 70 % de lo pretendido, el juez deberá imponer al demandado que pague el 70 % de las costas, cargando al actor con el 30 % de las mismas.

Por razones lógicas, este criterio sólo se aplica cuando hay condena, es decir cuando hay sentencia o auto interlocutorio que resuelvan el pleito o incidente, ya que la proporción de las costas dependerá de la proporción del éxito de las partes en su pretensión.

Ahora bien, la confusión que lleva al error de los Juzgados se suscita cuando el pleito es favorable a ambos litigantes en igual proporción (50 % y 50 %). La regla del art. 252 CPCC impone condenar en costas 50 % al actor y 50 % al demandado, pero los Tribunales suelen, en este caso, imponer “costas por su orden”. ¿Es lo mismo? La respuesta es no.

En este caso deberían imponerse las costas en un 50 % al actor y 50 % al demandado. ¿Por qué?

En primer lugar, los efectos jurídicos de imponer a ambas partes el pago el 50 % de las costas son distintos a los efectos de imponerlas por su orden. En el primer caso los acreedores de las costas tienen acción contra ambas partes, en el primero sólo contra quien las generó.

Veamos algunos ejemplos:

Si se impone las costas en un 50 % a ambas partes …

a) … el abogado de una de las partes puede iniciar apremio contra el contrario por el pago de sus honorarios en igual proporción, mientras que si las costas son por su orden no puede (cuestión importante si el cliente carece de medios para abonar los honorarios).

b) …  el perito puede accionar contra ambas partes por el pago de sus honorarios en igual proporción, mientras que si las costas son por su orden solo puede hacerlo contra quien ofreció el medio de prueba si el contrario expresó su desinterés (art. 198 CPCC).

En segundo lugar, es una redundancia imponer las costas por su orden, ya que siempre las costas son por su orden. Aunque haya vencimiento y haya condenados en costas, siempre las costas son por su orden ya que siempre quien causó las costas a su instancia es deudor de ellas. La categoría "deudor de costas" sigue existiendo luego de la sentencia. Es decir, quien causó las costas sigue siendo deudor haya o no condenado.

En conclusión, para el caso que el pleito que sea favorable a ambos litigantes en igual proporción (50 % y 50 %), el Tribunal debe imponer las costas en un 50 % al actor y 50 % al demandado y no solamente imponer “costas por su orden”.

 

3. La entidad del vencimiento y la imposición de las costas

¿Cuándo la reducción de las pretensiones de una de las partes es insignificante?

La pregunta es común y las respuestas son variadas. Cada caso deberá analizarse ya que, como dijimos, no debe imperar un criterio matemático sino jurídico.

Sin perjuicio de esto, se ha considerado que si una parte ha obtenido éxito en sus pretensiones en un porcentaje aproximado al 10%, dicho logro no es acreedor al calificativo de “insignificante” en orden a lo preceptuado por el art. 252 in fine CPCC (Protocolo de Acuerdos de la Sala 4º de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario, res. 56/86).

 

4. La conducta de las partes como criterio para la imposición de costas

Si bien el criterio que deberá tener en cuenta al Juzgador al distribuir las costas ante vencimientos recíprocos es jurídico, y no meramente matemático, esto no quiere decir que no deje de ser objetivo, ya que lo único a considerar es la medida del vencimiento y éxito de las partes.

Erróneamente se idean otro tipos de consideraciones que la norma no prevé, una de ellas es la conducta de las partes. Este criterio no está en la norma y, por obvias razones, no debe ser considerado. Así también lo consideró la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe en la causa “Unión Agrícola de Avellaneda”.

 

4.1. Jurisprudencia

 “En el código ritual civil y comercial no existe precepto legal alguno que habilite a los jueces de la causa a distribuir los gastos que insume un litigio de acuerdo a la conducta asumida por los litigantes.”

Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, 03/06/09, Unión Agrícola de Avellaneda c/ Maurencig, Rosendo y otro -Ejecutivo- s/ Recurso de Inconstitucionalidad.

 

“El comportamiento de las partes podrá -o no- dar lugar a la aplicación de institutos que castigan el desempeño procesal deshonesto (v.gr. sanciones procesales), pero lo cierto es que carece de consagración legislativa que la eleve a rango de regla procesal en la distribución causídica.”

Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, 03/06/09, Unión Agrícola de Avellaneda c/ Maurencig, Rosendo y otro -Ejecutivo- s/ Recurso de Inconstitucionalidad.

 

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