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Sin convenio no hay paraíso... al menos para la EPE

Un fallo rechazó una ejecución de la EPE por no haber acompañado convenio con el demandado.

La Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario, con voto del Dr. Mario Chaumet rechazó un juicio ejecutivo iniciado por la Empresa Provincial de la Energía contra un supuesto codeudor solidario porque jamás acompañó el convenio que habría sido suscripto por las partes.

La Empresa Provincial de la Energía inició demanda con el objeto de ejecutar una liquidación de deuda, los autos se caratularon “Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe C/ Akoral SA y otros”.

La empresa demandó no solo al usuario del servicio eléctrico, sino a otro que consideraba deudor solidario de éste por haberse constituido en un convenio como garantes.

El supuesto garante interpuso excepción de inhabilidad de título aduciendo que la ley sólo faculta a la empresa a emitir liquidación de deuda como título ejecutivo con relación a los usuarios del sistema.

 

El Juez de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial Nº 7 había hecho lugar a la ejecución rechazando la excepción comentada.

 

En dos hechos importantes fundó la Sala su fallo, el primero es que jamás la Empresa Provincial de la Energía acompañó el supuesto convenio que había firmado el codemandado, y el segundo que se ejecutaba un título en el que no participa en su creación el ejecutado.

 

La Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario revocó el fallo rechazando la ejecución contra el codemandado, aduciendo que la ausencia del  convenio “configura la inexistencia del elemento constitutivo básico de la relación jurídica; es que si no hubiera contrato, mal podría crearse un título ejecutivo -certificado de saldo deudor- por quien carecería de tal relación con los demandados. La certificación del saldo deudor en cuestión supone la implícita afirmación de la preexistencia de un contrato como premisa de la obligación” y que “aún en el supuesto que se hubiere afirmado el hecho que existía un contrato por el cual el demandado se había obligado como codeudor solidario, que se admitiera la interpretación extensiva de la ley, que dicha afirmación hubiera sido negada por el ejecutado, negada la existencia del contrato, es la actora quien tiene la carga de su prueba pero, si exhibiere el contrato firmado, será éste -como excepcionante- quien tendrá a su cargo la prueba de la falsedad de la firma que se le atribuye.”

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